Historia
Para el club portugués, véase Club Sport Marítimo.
El Club Sport Marítimo de La Guaira o simplemente Marítimo, es un club de fútbol profesional venezolano con sede en La Guaira, estado La Guaira. Actualmente juega en la Segunda División de Venezuela y disputa sus partidos como local en el Complejo Deportivo Camurí Chico, en Caraballeda.
Fue fundado en 1959 por inmigrantes portugueses, obteniendo cuatro títulos en la primera división del fútbol venezolano y dos Copa Venezuela. Desapareció al término de la temporada 1994-95, después de haber sido sancionado por la FIFA por haber recurrido a un tribunal civil para resolver su participación en la fase final de ese campeonato, del cual había sido expulsado, ya que su estadio Guido Blanco en Guatire (estado Miranda) no rendía las condiciones apropiadas para un partido de dicha etapa, según la Liga Venezolana de Fútbol Profesional. Un total de 27 años después de su desaparición, el Marítimo, ahora con sede en la Guaira, reapareció tras adquirir el cupo del ULA FC. Actualmente, juega en la Segunda División de Venezuela o Liga Futve2.
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El año de 1957 un grupo de portugueses liderados por Antonio Firmino Barros y Artur Brandao Campos, decidieron formar un equipo de fútbol para pasar el tiempo y la nostalgia de su madre patria. Lo llamaron «Deportivo Tiuna”, pero esa designación no duraría mucho tiempo. En las largas tertulias que transcurrían en la cauchera propiedad de los fundadores (denominada «Cauchos Brauc»), ubicada en Santa Mónica, pronto se percataron que la gran mayoría de los futbolistas del equipo eran fervorosos fanáticos del Marítimo de Madeira. De modo que un día primero de mayo de 1959 decidieron cambiarle el nombre al «Tiuna», y fue así que nació el Club Sport Marítimo de Venezuela, una de las instituciones más importantes de la historia del balompié criollo.
El equipo compitió durante varias décadas en los diversos torneos del fútbol amateur capitalino donde consiguió importantes logros. Fueron animadores del añejo y popular «Torneo Ibérico» (el torneo de fútbol amateur más importante y antiguo de Sudamérica). En ese lapso conquistaron un título de Campeón Distrital de la Asociación del Estado Miranda en 1977. Para 1981, el club viajó por primera vez a la isla de Madeira, en un periplo en el que enfrentó a los tres grandes equipos del fútbol madeirense (Marítimo, Nacional y Unión). La oportunidad fue aprovechada también para convertir al equipo criollo en la sexta filial a nivel mundial del club «rojiverde» portugués.
Profesionalismo (1985-1986)
En 1985 y después de la quiebra del Deportivo Portugués, un grupo de «maritimistas» liderados por Mario Pereira (exjugador del club), tomaron la decisión de dar un paso al frente y saltar al fútbol profesional. El equipo fue inscrito en la segunda división y recicló muchos de los recursos humanos del desaparecido Deportivo Portugués (principalmente al técnico Rafael "Rafa" Santana y a varios futbolistas), arrasando desde el principio del campeonato y conquistando el ascenso, al tiempo que instauró un récord de imbatibilidad de 28 partidos sin conocer la derrota. Esta marca sigue vigente para la categoría hasta hoy en día.
El equipo en la cancha daba espectáculo y no encontró rival en el campeonato secundario. Empezó a crecer una ola de entusiasmo alrededor del club y cada encuentro disputado en condición de local se fue convirtiendo en una fiesta de afirmación de la nacionalidad lusitana. Familias enteras de luso-venezolanos volvían a tener un equipo que los llenaba de orgullo.
José «Cherry» Gamboa, integrante de esa plantilla que consiguió el ascenso, recuerda el primer partido como local de la nueva divisa profesional:“Ese día no había más de veinte personas en la grada y un perro que ladró durante todo el partido”.Pero poco a poco y a medida que el equipo ganaba y ganaba partidos, más y más personas empezaron a ir al estadio y sus gradas comenzaron a recibir asistencias que, en los tramos finales del campeonato, rondaban los 12 000 espectadores. Esas cifras eran impensables para equipos de la capital del país, los cuales no llevaban más de dos o tres mil personas por juego.
Además de las avalanchas humanas en los juegos de local, los fanáticos maritimistas comenzaron a seguir a su equipo por todo el país, alquilando autobuses para acompañar al equipo en sus desplazamientos al interior. Primero uno, quince días después dos, la siguiente jornada tres. En la última fecha en calidad de visitante cuando el ascenso podía confirmarse matemáticamente, nueve autobuses se fueron en caravana hasta la ciudad de Barquisimeto, pintándola literalmente de rojo y verde en una manifestación de apoyo y fanatismo poco común en esos días, inclusive para equipos de la primera división.
Una vez instalado en la primera división el «fenómeno Marítimo» continuó creciendo sin parar. Con Rafa Santana en el banquillo y Mario Pereira en los despachos, el proyecto se solidificaba con el paso de las jornadas. Ellos supieron escoger con precisión quirúrgica un lote de refuerzos de calidad, algunos de ellos olvidados en sus equipos de origen, que dotaron al plantel del Marítimo de la potencia y el nivel para poder mantener ese ritmo arrollador y vencedor, pero ahora con las exigencias que implicaba disputar una primera división.
Fue entonces como llegaron al Marítimo varios jugadores de nivel como Daniel Nikolac, Franco Rizzi, Héctor Rivas, Juan Carlos González, Pedro Acosta, Noel «Chita» Sanvicente, Herbert Márquez, René Muñoz, entre otros. Estos futbolistas permanecieron en el club durante varias temporadas consecutivas, construyendo una columna vertebral y un núcleo de mística y calidad, que reforzados puntualmente aquí y allá en cada temporada, le dieron al club una base sólida. Muchos coinciden en que esa fue la razón y causa principal de las numerosas conquistas rojiverdes.
Los juegos del equipo pasaron a ser también auténticos festivales de música, alegría e color. Ir a ver al equipo jugar pasó a ser la costumbre de muchas familias lusitanas que convirtieron al estadio en un punto de encuentro y confraternización con sus amigos y vecinos. Dentro de la cancha el equipo le daba muchas tardes de satisfacción a los seguidores.
Década de oro (1987-1993)
Marítimo de Venezuela se convirtió en el dominador del balompié nacional, razón por la que no solamente tenía seguidores portugueses. Muchos venezolanos y seguidores del fútbol de las más diversas nacionalidades, adoptaron al Marítimo como su equipo favorito. Así por ejemplo en la popular parroquia del 23 de Enero, muchos de los habitantes se volvieron maritimistas, porque en las filas del cuadro «rojiverde» actuaba Héctor Rivas, uno de los pilares del cuadro lusitano y que era originario de la parroquia. Este caso se repetía en otros sectores y a causa de otros futbolistas del plantel.
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